Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —¡Arriad! —gritó Ajab, apartando de sà el brazo del oficial—. ¡Alerta, tripulación!
En un instante la lancha estaba virando bajo la popa.
—¡Los tiburones! ¡Los tiburones! —gritó allà una voz desde la ventana baja de la cabina—; ¡oh, amo, mi amo, regresad!
Pero Ajab no escuchó nada; pues en ese momento su propia voz se elevaba; y la lancha avanzaba brincando.