Moby Dick. Version ilustrada

Moby Dick. Version ilustrada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Finalmente, cuando la embarcación se situó a un lado, y avanzaba en paralelo al flanco de la ballena blanca, parecía que ésta era extrañamente ajena a su avance —tal como en ocasiones las ballenas lo son—, y Ajab casi estaba dentro de la humeante montaña de niebla que, expelida por el chorro de la ballena, se rizaba alrededor de su gran joroba Monadnock; tan cerca estaba de ella; cuando, con el cuerpo arqueado hacia atrás, y ambos brazos verticalmente elevados para blandirlo, lanzó su fiero hierro, y su mucho más fiera maldición a la odiada ballena. Al hundirse, lo mismo el acero que la maldición, como absorbidos en un arenal hasta el fondo, Moby Dick se retorció de lado; volteó espasmódicamente su cercano flanco contra la amura y, sin abrir un boquete en ella, volteó la lancha tan repentinamente que, de no haber sido por la zona elevada de la borda a la que en ese momento se agarraba, Ajab habría vuelto a resultar arrojado al mar. Tal como ocurrió, tres de los remeros, que no conocían de antemano el preciso instante del lanzamiento —y, por lo tanto, no estaban preparados para sus consecuencias—, fueron los arrojados; pero cayeron de tal modo que en un instante dos de ellos se agarraron de nuevo a la borda, y alzándose a su nivel en el vaivén de una ola, por sí mismos se arrojaron de cuerpo entero nuevamente a bordo; el tercer hombre descolgándose desamparado a popa, aunque todavía a flote y nadando.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker