Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Pero la escala lateral no era el único elemento desusado del lugar que había sido adoptado del antiguo marinear del capellán. Entre los cenotafios de mármol a los dos lados del púlpito, la pared que constituía su fondo estaba adornada con una gran pintura que representaba un gallardo navío batiéndose contra una terrible tormenta, en la cercanía de una costa a sotavento de negras rocas y níveos rompientes. Y muy por encima de la urgente cellisca y de las oscuras y mudantes nubes flotaba una pequeña isla de luz solar, en la cual destellaba una cara de ángel; y esta brillante cara emitía un bien delimitado punto de fulgor sobre la zarandeada cubierta del barco, algo así como esa placa de plata engastada en la plancha del Victory en donde cayó Nelson. «Ah, noble barco», parecía decir el ángel, «batid, batid, vos, noble barco, y sustentad un tenaz timón; ¡pues ved!, el sol está rompiendo; las nubes se están alejando… el más sereno de los cielos está al llegar».
Tampoco el propio púlpito carecía del mismo sabor a mar que la escala y la pintura habían logrado. Su frente panelado lo estaba al estilo de una proa chata de barco, y la santa Biblia descansaba sobre una pieza protuberante en forma de voluta, diseñada imitando el beque de un barco.