Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Los elementos perpendiculares de esta escala lateral, como suele ser el caso en las colgantes, eran de cabo cubierto de tela, sólo los travesaños eran de madera, de tal forma que en cada peldaño habÃa una juntura. En mi primera ojeada al púlpito no se me habÃa escapado que, por muy conveniente que fueran para un barco, estas junturas, en el caso presente, parecÃan innecesarias. Mas yo no me esperaba ver al padre Mapple, tras acceder a lo alto, volverse lentamente, e inclinándose sobre el púlpito, tirar cuidadosamente de la escala peldaño a peldaño, hasta que toda entera quedó depositada en el interior, dejándole a él inexpugnable en su pequeño Quebec[17].
Cavilé durante un rato, sin comprender enteramente la razón de aquello. El padre Mapple disfrutaba de una reputación tan extendida de sinceridad y santidad que no podÃa suponerle que buscara notoriedad por medio de meros trucos de escenario. No, pensé yo, debe haber alguna razón sensata para esto; lo que es más, debe simbolizar algo intangible. ¿Puede ser, quizá, que con ese acto de aislamiento fÃsico indique su espiritual retiro transitorio de toda atadura y exterior conexión mundana? SÃ, pues colmado con el pan y el vino de la palabra, para el piadoso hombre de Dios este púlpito, lo veo, es una plaza fuerte autárquica… un altivo Ehrenbreitstein con un perenne manantial de agua dentro de sus muros.