Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada La reputación de Melville en su tiempo era, de hecho, la de un autor de libros de aventuras. Fueron sus dos primeras obras, tituladas Typee y Omoo, las que le granjearon esa fama. Ambas se presentaron como relatos testimoniales de sus correrías por los Mares del Sur, pues Melville, como muchos otros jóvenes de su tiempo, con poco más de veinte años y buscando más la aventura que un trabajo remunerado, se había embarcado en un barco ballenero. Seis meses después de zarpar, cuando ese barco fondeó en Nukuhiva, la mayor de las islas del archipiélago de las Marquesas, Melville desertó y, junto con un compañero de tripulación, se internó en la isla. No hay constancia de que las condiciones del barco o la conducta del capitán hubieran sido excepcionalmente duras, pero tampoco era eso condición necesaria para la fuga. El porcentaje medio de deserciones en cada expedición era superior a la mitad de los tripulantes. Y el motivo de muchas de ellas era, nuevamente, el simple afán de aventura. Las islas Marquesas eran legendarias por su enorme belleza y por la liberalidad de la conducta de sus mujeres; aunque también lo eran por las costumbres caníbales de los feroces guerreros de algunas de sus tribus. Melville y su compañero de fuga fueron capturados por una de las de peor reputación, los typee. A los pocos días de su captura su compañero logró escapar, pero Melville, con una extraña lesión o infección en una pierna, que prácticamente le impedía andar, tuvo que convivir con ellos durante un mes. Contrariamente a sus temores, el trato que recibió de los nativos fue amigable. Una vez recuperado de su dolencia, éstos, a cambio de quincalla, le entregaron a otro ballenero que había fondeado en la isla y que estaba escaso de tripulación. Su estancia en este barco fue mucho más corta. Un mes y medio más tarde, cuando el barco arribó a la no muy lejana Tahití, toda la tripulación, incluido Melville, se amotinó, y todos fueron desembarcados y encarcelados durante unas semanas en una prisión local de muy escasa disciplina. Una vez liberado, vagabundeó por las islas, trabajó como peón de granja en la vecina isla de Moorea, y finalmente se embarcó en un tercer ballenero, en el que sólo permaneció cinco meses, y del que, al haberse enrolado sólo «a travesía» —es decir, reservándose el derecho a desembarcar siempre que el barco tocara tierra—, pudo despedirse sin ningún problema cuando el barco fondeó en Lahaina, la antigua capital de Hawai, en la isla de Maui. Allí permaneció dos meses y medio, trabajando primero en el entonces nada chocante empleo de colocar los bolos en una bolera, y posteriormente como contable de una tienda. Finalmente se enroló de nuevo, esta vez en una fragata de la marina estadounidense, en la que sirvió como marinero raso durante algo más de un año, hasta que desembarcó en Boston, donde recibió la licencia con todos los honores. En total había estado fuera tres años y nueve meses.