Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada De esta experiencia —y de otra previa como marinero en un barco de la travesÃa del Atlántico— Melville obtendrÃa el material básico no sólo para esas dos primeras obras, sino también para las tres siguientes y para Moby-Dick, todas ellas presentadas ya como obras de ficción. La relación entre su propia experiencia y la ficción desempeña un papel peculiar en sus obras. Como se ha demostrado con posterioridad, en los dos libros presentados como autobiográficos lo verÃdico no alcanza más allá de la lÃnea argumental más general, estando el resto o bien tomado de fuentes literarias, o bien simplemente sacado de su imaginación. Pero, curiosamente, en las obras presentadas como ficción, la relación se invierte, y en un hilo documental novelesco se insertan alusiones personales que establecen rasgos de identidad entre los personajes y el autor, o que apuntan a episodios concretos de la biografÃa de éste. Dichas alusiones, que por otra parte pasarán desapercibidas para el lector que desconozca la biografÃa de Melville, forman parte de una complejidad que constituye uno de los grandes atractivos de Moby-Dick. La novela es una obra de enorme profundidad, que admite múltiples lecturas —polÃtica, religiosa, filosófica, psicológica—, que está plagada de sugerencias e insinuaciones, alegorÃas y sÃmbolos. En ella no es difÃcil encontrar coincidencias sorprendentes, aparentes incongruencias que no lo son, leves indicaciones apenas perceptibles que varÃan el sentido de pasajes o se lo confieren a otros aparentemente superficiales y, más importante, muchos detalles que llaman la atención del lector atento, pero que, por mucho que sugieran ocultar algo, se examinen como se examinen, no parece posible encontrar nada tras ellos. Eso ha hecho que en Moby-Dick se hayan querido ver todo tipo de esotéricos saberes, algo que la propia novela parece encargarse de rechazar: «Nos inclinamos a pensar que el problema del universo es como el gran secreto del francmasón, tan terrible para todos los niños. Finalmente resulta que consiste en un triángulo, una maza y un delantal… ¡nada más!».