Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Esa gran América del otro lado de la esfera, Australia, fue ofrecida al mundo ilustrado por los balleneros. Tras su primer abortado descubrimiento por un holandés, todos los demás barcos eludieron aquellas costas como si hubieran sido pestÃferamente bárbaras; mas el barco ballenero arribó allÃ. El barco ballenero es la verdadera madre de esa ahora poderosa colonia. Más aún, en la infancia del primer asentamiento australiano, los emigrantes varias veces fueron salvados de la inanición por el benevolente bizcocho del barco ballenero que, felizmente, echaba el ancla en sus aguas. Las incontadas islas de toda Polinesia testimonian la misma verdad, y rinden comercial homenaje al barco ballenero que limpió el camino para el misionero y el mercader, y en muchos casos llevó a los primitivos misioneros a sus primeros destinos. Si esa tierra cerrada con cerrojo doble, el Japón, alguna vez llega a ser hospitalaria, será sólo al barco ballenero al que se le deberá otorgar el crédito; pues ya está en el umbral.
Pero si, ante todo esto, todavÃa declaráis que la pesca de la ballena no tiene asociaciones estéticamente nobles que se le asocien, entonces estoy dispuesto a romper cincuenta lanzas con vos, y a desmontaros cada vez con el yelmo roto.
La ballena no tiene autor famoso, ni famoso cronista la pesca de la ballena, diréis.