Moby Dick. Version ilustrada

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El tercer oficial era Flask, un nativo de Tisbury, en Martha’s Vineyard. Un joven pequeño, recio, robusto, rudo, muy pugnaz en lo referente a las ballenas, que de alguna manera parecía pensar que los grandes leviatanes le habían ofendido personal y hereditariamente; y, por consiguiente, para él era una especie de cuestión de honor destruirlos siempre que los encontraba. Tan absolutamente ajeno estaba a todo sentido de reverencia ante las múltiples maravillas de su majestuosa corpulencia y ante sus místicas maneras; y tan insensible a algo que se asemejara a una aprehensión de algún posible peligro a causa de su encuentro que, en su pobre opinión, la prodigiosa ballena no era sino una especie de ratón magnificado, o rata de agua como mucho, que requería únicamente algo de circunvención y una pequeña aplicación de tiempo y esfuerzo para matarla y hervirla. Esta ignorante e inconsciente temeridad suya le hacía ser un poco revoltoso en asuntos de ballenas; seguía a estos peces por diversión; y una expedición de tres años alrededor del cabo de Hornos sólo era una graciosa chanza que duraba ese espacio de tiempo. Lo mismo que los clavos de un carpintero se dividen en clavos forjados y clavos de alambre, así, de igual manera, puede dividirse la humanidad. El pequeño Flask era uno de los forjados; hecho para sujetarse con fuerza y durar mucho. A bordo del Pequod le llamaban King-Post[33], pues, por su forma, bien podía semejarse al corto madero recto que se conoce por ese nombre en los balleneros del Ártico; y que, a través de muchos otros maderos laterales insertados en él en forma de radios, sirve para reforzar el barco contra las heladas sacudidas de esos mares azotadores.


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