Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —Bogad, bogad, mis buenos devotos; bogad, niños mÃos; bogad, mis pequeños —Stubb susurraba gráfica y dulcemente a su tripulación, parte de la cual todavÃa mostraba signos de inquietud—. ¿Por qué no os rompéis el espinazo, muchachos? ¿Qué estáis mirando? ¿A aquellos tipos en la lancha de allá? ¡Bah! Sólo son cinco tripulantes más que han venido a ayudarnos… no importa de dónde… cuantos más, más divertido. Bogad, venga, bogad; no os preocupéis del azufre… los diablos son bastante buena gente. AsÃ, asÃ; ahà estáis ahora, ése es el golpe de las mil libras, ¡ése es el golpe para quebrar la banca! ¡Hurra por la copa de oro del aceite de esperma, héroes mÃos! ¡Tres hurras, muchachos… arriba el ánimo! Tranquilos, tranquilos; no os apresuréis… no os apresuréis. ¿Por qué no dais una dentellada a los remos, granujas? ¡Morded algo, perros! AsÃ, asÃ, asÃ, entonces… ¡suavemente, suavemente! Eso es… ¡eso es!, largo y fuerte. Avante ahÃ, ¡avante! Que el Diablo os lleve, pillos, bribones; estáis todos dormidos. Dejad de roncar, durmientes, y bogad. Bogad, venga. Bogad, ¿es que no podéis? En nombre de los gobios y las tartas de jengibre, ¿por qué no bogáis?… ¡Bogad y romped algo! ¡Bogad y sacaros los ojos! ¡AquÃ! —sacando su cuchillo del cinturón—. Que todo hijo de madre de entre vosotros saque su cuchillo y bogue con la hoja entre los dientes. Eso es… eso es. Ahora hacéis algo; eso parece que es, mis bocados de acero. ¡Hacedla brincar… hacedla brincar, mis cucharas de plata! ¡Hacedla brincar, pasadores mÃos!