Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Atendiendo una señal de Ajab, Starbuck bogaba ahora oblicuamente, cruzando la proa de Stubb; y mientras, durante un minuto más o menos, las dos lanchas estuvieron muy cerca una de la otra, Stubb se dirigió al primer oficial:
—¡Señor Starbuck!, ¡ah de esa lancha a babor!, ¡una palabra con usted, señor, si no le importa!
—¡Hola ahÃ! —respondió Starbuck, sin girarse una sola pulgada al hablar; todavÃa exhortando formal, aunque susurrantemente, a su tripulación; su rostro como un pedernal en comparación con el de Stubb.
—¿Qué piensa de esos muchachos amarillos, señor?
—Subidos a bordo furtivamente de alguna manera antes que el barco zarpara. (¡Fuerte, fuerte, muchachos! —susurrando a su tripulación, hablando después en voz alta de nuevo—.) ¡Un lamentable asunto, señor Stubb! (¡que bulla, que bulla, mis mozos!), mas no os preocupéis, señor Stubb, todo sea para bien. Que vuestra tripulación bogue fuerte, venga lo que venga. (¡Brincad, mis tripulantes, brincad!) Hay cubas de esperma al frente, señor Stubb, y para eso es para lo que vinisteis. (¡Bogad, mis muchachos!) ¡Esperma, esperma es el juego! Al menos esto es la obligación; ¡la obligación y el beneficio mano con mano!