Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Ahora bien, la aparición de estos aterrenales extraños, en instante tan crítico como es la arriada de las lanchas desde cubierta, había despertado, no irrazonablemente, un cierto asombro en parte de la compañía del barco; pero al haberse propagado entre ellos tiempo antes el sagaz descubrimiento de Archy, si bien entonces efectivamente no acreditado, éste, en alguna pequeña medida, les había preparado para el evento. Había matado lo más cortante del filo de su sorpresa; y así, con todo y la confiada manera de Stubb de dar cuenta de su aparición, se mantuvieron por el momento ajenos a supersticiosas suposiciones; aunque el asunto todavía dejó abundante espacio para todo tipo de estrambóticas conjeturas sobre el papel concreto del oscuro Ajab en el asunto desde su inicio. Por lo que a mí respecta, calladamente recordé las misteriosas sombras que había visto entrar sigilosamente a bordo del Pequod en el velado amanecer de Nantucket, y también las enigmáticas insinuaciones del ininteligible Elías.