Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Entre tanto, todas las lanchas seguían lanzadas. Las repetidas alusiones de Flask específicas a «esa ballena», como él llamaba al monstruo ficticio que afirmaba estaba incesantemente tentando con su cola la proa de su lancha… estas alusiones suyas eran a veces tan vívidas y verídicas, que provocaban que uno o dos de sus hombres lanzaran una temerosa ojeada sobre el hombro. Mas esto iba en contra de todas las reglas; pues los remeros deben apagar los ojos y espetar una brocheta a través de sus cuellos; la costumbre afirma que en estos críticos momentos no deben tener otros órganos que los oídos, ni otras extremidades que los brazos.