Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —Mirad a ese tipo ahora —decĂa arrastrando filosĂłficamente las palabras Stubb, que con su corta pipa apagada, retenida mecánicamente entre sus dientes, seguĂa detrás, a corta distancia—. Tiene arrebatos, ese Flask los tiene. Arrebatos, sĂ, le dan arrebatos… esa es la palabra propia… les arroja arrebatos. Jovialmente, jovialmente, devotos. Pudin para cenar, ya sabĂ©is… jovial es la palabra. Bogad, nenes… bogad, bebĂ©s… bogad todos. Pero Âżpor quĂ© demonios os estáis apresurando? Suavemente, suavemente, y con constancia, tripulantes mĂos. Bogad nada más, y seguid bogando; nada más. Cascaros todos los huesos del espinazo, y partid en dos vuestros cuchillos… eso es todo. Tomadlo con calma… Âżpor quĂ© no lo tomáis con calma, digo, y os reventáis los pulmones y los hĂgados todos?
Mas lo que el inescrutable Ajab dijo a esa tripulaciĂłn amarillo-tigre suya… Ă©stas fueron palabras que es mejor omitir aquĂ; pues vosotros habitáis bajo la bendita luz de la tierra evangĂ©lica. SĂłlo los infieles tiburones de los audaces mares pudieron prestar oĂdos a tales palabras, cuando con frente de tornado, y ojos de rojo asesinato y labios pegajosos de espuma, Ajab se arrojaba tras su presa.