Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada No, cuando yo me hago a la mar, voy como simple marinero, propiamente delante del mástil, a plomo dentro del castillo, allá en lo alto del tope del sobremastelerillo. Cierto, me suelen mandar un poco de aquà para allá, y hacerme saltar de percha a percha como un saltamontes en un prado de mayo. Y al principio este asunto es bastante desagradable. Afecta al sentido del honor de uno, en especial si procedes de una familia de antigua raigambre en tierra, los Van Rensselaers, o los Randolphs, o los Hardicanutes. Y más que nada si precisamente antes de meter la mano en el tarro de la brea te has estado enseñoreando como maestro rural, haciendo que los muchachos más altos se portaran ante ti con respeto. El paso de una a otra cosa, de maestro a marinero, es brusco, os lo aseguro, y se requiere una fuerte infusión de Séneca y de los estoicos para que te sea posible sonreÃr y soportarlo. Aunque con el tiempo incluso esto se pasa.