Moby Dick. Version ilustrada
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CAPÍTULO II
LA TALEGA
Metí una o dos camisas en mi vieja talega, la plegué bajo el brazo y me puse en camino hacia el cabo de Hornos y el Pacífico. Dejando atrás la muy antigua y benefactora ciudad de Manhatto, llegué a New Bedford sin novedad. Era una noche de sábado de diciembre. Muy decepcionado quedé al enterarme de que ya había zarpado el pequeño paquebote de Nantucket, y de que hasta el siguiente lunes no se ofrecería manera alguna de alcanzar aquel lugar.