Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Con indecisos pasos vagué por las calles, y pasé el rótulo de Los Arpones Cruzados… pero aquello parecÃa demasiado gravoso y animado. Más adelante, desde las brillantes ventanas rojas de La Posada del Pez Espada, salÃan unos rayos tan ardientes, que se dirÃa que el hielo y la nieve apelmazada se habÃan fundido delante de la casa, pues en todos los demás lugares la helada alcanzaba diez pulgadas de espesor, formando un duro, asfáltico pavimento… algo bastante penoso para mà cuando golpeaba mi pie contra las pétreas protuberancias, pues del recio y despiadado servicio, las suelas de mis botas estaban en una condición de lo más miserable. Demasiado gravoso y animado, pensé de nuevo, deteniéndome un momento para observar el amplio resplandor en la calle y escuchar los ruidos de los tintineantes vasos en el interior. Pero continúa, Ismael, me dije finalmente, ¿no lo escuchas? Apártate de la puerta; tus botas remendadas están bloqueando el paso. Asà que continué. Ahora, por instinto, seguà las calles que me llevaban hacia el agua, pues allÃ, sin duda, estaban las posadas más baratas, si bien no las más joviales.