Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Pero sólo era el sonido que hacían mientras separaban el copépodo lo que de algún modo le recordaba a uno a los segadores. Vistas desde los topes, en especial cuando hacían una pausa y se quedaban un rato estacionarias, sus enormes formas negras, más que cualquier otra cosa, parecían masas inanimadas de rocas. Y al igual que, en las grandes regiones de caza de la India, el extraño se cruzará a distancia en las llanuras con elefantes recostados, sin reconocerlos como tales, tomándolos por ennegrecidas elevaciones del terreno desprovistas de vegetación; así, igualmente, a menudo ocurre con aquel que por vez primera observa esta especie de leviatán del mar. E incluso cuando finalmente son reconocidos, su inmensa magnitud hace muy difícil creer verdaderamente que tales voluminosas masas de gigantismo puedan verosímilmente ser instinto en todas sus porciones, con el mismo tipo de vida que habita en un perro o un caballo.