Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada De hecho, a otro respecto, difícilmente puedes considerar alguna de las criaturas del piélago con los mismos sentimientos que consideras a las de la tierra. Pues aunque algunos antiguos naturalistas han mantenido que de todas las criaturas terrenas hay en el mar de su clase; y aunque adoptando una amplia visión general del asunto, muy bien puede ser que así sea; sin embargo, descendiendo a particularidades, ¿dónde, por ejemplo, aporta el océano algún pez que en su disposición responda a la sagaz amabilidad del perro? Sólo del detestable tiburón puede decirse en algún aspecto genérico que tiene analogía comparable con él.