Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada De nuevo, si el lanzamiento es acertado, entonces, en el segundo momento crÃtico, es decir, cuando la ballena se echa a nadar velozmente, el patrón y el arponero también se echan a popa y a proa, para inminente peligro de ellos mismos y de todos los demás. Es entonces cuando cambian de lugar; y el patrón, el primer oficial de la pequeña nave, ocupa su puesto apropiado en la proa de la lancha.
Ahora bien, no me importa quién mantenga lo contrario, pero todo esto es a la vez estúpido e innecesario. El patrón deberÃa estar en la proa desde el principio hasta el final; deberÃa lanzar tanto el arpón como la lanza, y no se deberÃa esperar de él que remara en ningún momento, excepto en circunstancias obvias para cualquier pescador. Sé que esto en ocasiones implicarÃa una ligera pérdida de velocidad en el acoso; pero una prolongada experiencia en varios balleneros de más de una nación me ha convencido de que en la mayor parte de los fallos de la pesquerÃa lo que los ha provocado no ha sido en modo alguno la velocidad de la ballena, sino el antes descrito agotamiento del arponero.
Para asegurar la mayor eficiencia en el lanzamiento, los arponeros de este mundo deben erguirse desde la ociosidad, y no desde el trabajo.