Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada De cualquier manera, las lanchas salieron en persecución, y la de Stubb era la que iba en cabeza. Gracias a un gran esfuerzo, Tashtego finalmente logró hincar un hierro; pero la ballena alcanzada, sin sumergirse en absoluto, continuó su huida horizontal con añadida celeridad. Semejantes constantes tirones sobre el hierro hincado, inevitablemente habrían de extraerlo más pronto o más tarde. Se hizo imperativo lancear a la ballena en fuga, o resignarse a perderla. Mas nadaba con tanta furia y velocidad que halar la lancha hasta su flanco era imposible. ¿Qué quedaba, entonces, por hacer?