Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Ahora bien, esas nobles monedas de oro de Sudamérica son como medallas del sol y escudos de los trópicos. Aquí están estampados, en lujuriosa profusión, volcanes, alpacas y palmeras; discos del sol y estrellas; eclípticas, cuernos de la fortuna, y exuberantes estandartes ondeando; de manera que al pasar a través de esas fantásticas estampadoras, tan españolamente poéticas, el preciado oro casi parece adquirir enaltecedora gloria y valor añadidos.
Sucedía que el doblón del Pequod era un muy feraz ejemplo de estas cosas. En su redondo borde portaba las letras República del ecuador: Quito. Así que esta brillante moneda venía de un país situado en la mitad del mundo, y bajo el gran ecuador, y nombrado así por él; y había sido fundido a mitad de camino de la altura de los Andes, en el perpetuo clima que no conoce otoños. Enmarcadas por esas letras veías algo similar a tres cimas de los Andes: una llama salía de una; una torre en otra; en la tercera, un gallo cantando; mientras en arco por encima de todo había una sección del zodiaco segmentado, los signos marcados con sus usuales cabalísticas, y el sol, la clave, entrando en el punto equinoccial en Libra.
Ante esta moneda ecuatorial se detenía ahora Ajab, no inobservado por los demás.