Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —Ésa es otra lectura; aunque aún un solo texto. Todo tipo de hombres en una clase de mundo, ya veis. ¡A agacharse otra vez!, aquà viene Queequeg… todos esos tatuajes… él mismo parece los signos del zodiaco. ¿Qué dice el canÃbal? Como que yo estoy vivo, que está comparando notas; mirando a su fémur; piensa que el sol está en el muslo, o en la pantorrilla, o en los intestinos, supongo, como las viejas que hablan de astronomÃa de médicos en el terruño. Y por Jove, algo ha encontrado ahà en la vecindad de su muslo… supongo que Sagitario, el arquero. No: no sabe qué hacer del doblón; lo toma por un viejo botón de los pantalones de un rey. Pero, ¡otra vez aparte!, aquà viene el diablo fantasma, Fedallah; la cola enroscada, y escondida como siempre, estopa en los dedos de sus zapatillas, como siempre. ¿Qué dice, con ese aire suyo? Oh, sólo le hace un signo al signo y saluda con una inclinación; hay un sol en la moneda… adorador del sol, me juego algo. ¡Ja!, más y más. Por aquà viene Pip… ¡pobre muchacho!, preferirÃa que hubiera muerto, o que hubiera muerto yo; me resulta horrible, en parte. Él también ha estado viendo a todos estos intérpretes… incluyéndome a mÃ… y mira, ahora viene a leer, con esa aterrenal cara de idiota. Aparte otra vez y a escucharle. ¡Escucha!
—Yo miro, tú miras, él mira; nosotros miramos, vosotros miráis, ellos miran.