Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —Hum. Asà es. Lo considero, en efecto, del mayor significado, que ese viejo griego, Prometeo, que dicen hizo hombres, hubiera de ser un herrero, y animarlos con fuego; pues lo que está hecho en el fuego debe en propiedad pertenecer al fuego; y de este modo es posible el Infierno. ¡Cómo vuelan las pavesas! Éstas deben ser los restos de los que los griegos hicieron a los africanos. Carpintero, cuando él acabe con ese ajuste, decidle que forje un par de omóplatos de acero; hay a bordo un buhonero con un saco que parte una espalda.
—¿Señor?
—Un momento; ya que Prometeo está en ello, encargaré un hombre entero según un modelo apetecible. Primero, cincuenta pies de altura descalzo; luego, un pecho modelado acorde al túnel del Támesis; luego, piernas con raÃces en ellas, para estar en un lugar; luego, brazos de tres pies hasta la muñeca; sin corazón alguno, frente de bronce, y alrededor de un cuarto de acre de buenos sesos; y dejadme ver… ¿encargo ojos para ver hacia fuera? No, pero poned una claraboya en la parte de arriba de su cabeza, para iluminar hacia dentro. Listo, tomad el encargo, y marchad.
—Bueno, me gustarÃa saber de qué está hablando y a quién le está hablando. ¿Me quedo aquÃ? (aparte).