Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Ajab (avanzando)
(Durante la siguiente escena el carpintero continúa estornudando a veces.)
—¡Bien, hacedor de hombres!
—Justo a tiempo, señor. Si al capitán le place, señalaré ahora la longitud. Permitidme medir, señor.
—¡Medido para una pierna! Bien. Bueno, no es la primera vez. ¡A ello! AhÃ; mantened vuestro dedo. Convincente tornillo este que aquà tenéis, carpintero; dejad que sienta su presa por una vez. Vaya, vaya; pinza bastante.
—Oh, señor, romperá los huesos… ¡Cuidado, cuidado!
—No temáis; me agrada una buena presa, me gusta sentir algo que pueda sujetar en este resbaloso mundo, marinero. ¿Qué hace ahà Prometeo?… el herrero, quiero decir… ¿qué es lo que hace?
—Debe de estar forjando ya el perno de ajuste.
—Bien. Es una colaboración; él aporta la parte muscular. ¡Abrasadora llama roja, la que tiene allÃ!
—SÃ, señor; debe llegar al rojo vivo para este tipo de trabajo delicado.