Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada -¡Maldita sea la lima, y maldito el hueso! Es duro lo que deberÃa ser blando, y blando lo que deberÃa ser duro. Asà nos va a los que limamos mandÃbulas y tibias viejas. Intentémoslo con otra. SÃ, bueno, ésta se trabaja mejor (estornuda). Vaya, este polvo de hueso es (estornuda)… pero es (estornuda)… sÃ, es (estornuda)… ¡Bendita sea mi alma, no me deja hablar! Esto es lo que saca un viejo por trabajar con material muerto. Si sierras un árbol vivo, no sacas este polvo; si amputas un hueso vivo, no lo sacas (estornuda). Vamos, vamos, viejo Smut[137], anda, echa una mano, y pasa esa vara y ese perno de ajuste; voy a necesitarlos inmediatamente. Suerte (estornuda) que no hay articulación de rodilla que hacer; eso podrÃa embrollarlo un poco; sólo una mera tibia… bah, es tan fácil como hacer pértigas; lo único, que me gustarÃa darle un buen acabado. Tiempo, tiempo; si sólo tuviera tiempo, podrÃa tornearle una pierna tan acabada como (estornuda) cualquiera que se haya deslizado por el suelo ante una dama en un salón. Esas piernas y pantorrillas de gamuza que he visto en escaparates no se le podrÃan comparar. Empapan el agua, es cierto; y desde luego se vuelven reumáticas, y hay que curarlas (estornuda) con baños y lociones, igual que a las piernas vivas. AhÃ; ahora, antes de serrarla debo llamar a su vetusta mogulidad, y ver si la longitud está bien; demasiado corta, si acaso, supongo. ¡Ja!, ése es el tacón; estamos de suerte: aquà viene, o es algún otro, eso es seguro.