Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —Atended, carpintero, yo dirÃa que os consideráis un buen profesional, ¿no es asÃ? Bien, entonces, ¿dirÃa mucho y bueno de vuestro trabajo que cuando me colocara esta pierna que hicisteis sintiera, no obstante, otra pierna en el mismo idéntico lugar que ella; es decir, carpintero, mi vieja pierna; quiero decir, la de carne y hueso? ¿No podéis ahuyentar a ese viejo Adán?
—Verdaderamente, señor, empiezo a entender un tanto ahora. SÃ, he escuchado algo curioso sobre eso, señor; cómo un hombre desarbolado nunca pierde enteramente la sensación de su viejo mástil, sino que a veces todavÃa le pica. ¿Puedo humildemente preguntar si asà es en realidad?
—Lo es, marinero. Observad, poned vuestra pierna viva en el lugar donde una vez estuvo la mÃa; asÃ: ahora, para el ojo sólo hay aquà una única pierna, aunque dos para el alma. Donde vos sentÃs cosquilleante vida, ahÃ, exactamente ahÃ, ahÃ, hasta el último pelo, la siento yo. ¿Es un acertijo?
—Yo humildemente lo llamarÃa un enigma, señor.