Moby Dick
Moby Dick Las reflexiones que acabo de hacer están ocasionadas por la circunstancia de que una vez que todos estuvimos sentados a la mesa, y yo me preparaba a escuchar unas buenas historias sobre la pesca de la ballena, ante mi no pequeña sorpresa, casi todos los hombres mantuvieron un profundo silencio. Y no sólo eso, sino que también parecÃan azorados. SÃ, aquà habÃa un grupo de lobos de mar, muchos de los cuales, sin la menor vacilación, habÃan abordado grandes ballenas en alta mar —unas completas desconocidas para ellos—, y sin pestañear se habÃan batido con ellas hasta matarlas; y aquÃ, sin embargo, se sentaban a una mesa comunal de desayuno —todos de la misma ocupación, todos de gustos afines— mirándose unos a otros a su alrededor tan temerosamente como si nunca hubieran perdido de vista algún redil en las Green Mountains. Una curiosa visión; estos vacilantes osos, ¡estos tÃmidos guerreros balleneros!