Moby Dick
Moby Dick Mas en lo referente a Queequeg… SÃ, Queequeg se sentaba allÃ, entre ellos… en la cabecera de la mesa, además, asà se habÃa dado; tan frÃo como un carámbano. Por supuesto, no puedo decir mucho a favor de su educación. Su mayor admirador no podrÃa haber sinceramente justificado que se trajera el arpón consigo al desayuno, y que lo utilizara allà sin ninguna ceremonia; alcanzando con él por encima de la mesa, y pinchando los filetes de buey hacia sÃ, para inminente peligro de muchas cabezas. Pero eso ciertamente lo hacÃa con desenvoltura, y todo el mundo sabe que, según la opinión de mucha gente, hacer algo con desenvoltura es hacerlo con gentileza.
No hablaremos aquà de todas las peculiaridades de Queequeg; cómo renunciaba al café y a los bollos, y centraba toda su atención en los filetes de buey, poco hechos. Baste que cuando terminó el desayuno se retiró como los demás al salón público, encendió su pipa-tomahawk, y allà estaba sentado, tranquilamente digiriendo y fumando, con su inseparable sombrero puesto, cuando yo salà a dar una vuelta.