Moby Dick
Moby Dick Ahora bien, cuando busqué por el alcázar a alguien que tuviera autoridad, con objeto de proponerme como candidato para la expedición, al principio no vi a nadie; pero no pude pasar por alto una especie de extraño cobertizo, o más bien tipi, erigido algo detrás del palo mayor. ParecÃa sólo una construcción temporal, utilizada en puerto. Su forma era cónica, de unos diez pies de alto; construida con las enormes largas placas de negro hueso mimbreño que se obtienen de la parte media y superior de las mandÃbulas de la ballena franca. Plantadas en la cubierta sobre su extremo ancho, un cÃrculo de estas placas se entrelazaban, mutuamente inclinadas unas sobre otras, y en el ápice se unÃan en un remate peludo, en el que las fibras capilares sueltas oscilaban de un lado a otro, como el penacho de la cabeza de algún viejo sachem pottowattamie. Una abertura triangular daba hacia la proa del barco, de manera que el que estaba en el interior disfrutaba de una vista general hacia la parte anterior.
Y medio oculto en este extravagante habitáculo finalmente encontré a alguien que por su aspecto parecÃa tener autoridad; alguien que, al ser mediodÃa y estar interrumpidos los trabajos del barco, disfrutaba ahora del descanso de la carga del mando. Estaba sentado en una antigua silla de roble, toda ella ensortijada de curiosas tallas, y cuyo asiento estaba compuesto por un recio entrelazado del mismo material elástico del que estaba construida la cabaña india.