Moby Dick
Moby Dick Sentado en el yugo estaba lo que me pareció una figura muy inusual y sorprendente. Resultó ser el capitán Bildad, que junto al capitán Péleg era uno de los principales propietarios del navío; las otras participaciones, como suele ser el caso en estos puertos, estaban en manos de un montón de rentistas: viudas, huérfanos y tutores judiciales, que poseían cada uno de ellos más o menos el valor del extremo de una cuaderna, o un pie de plancha, o uno o dos clavos del barco. Las gentes de Nantucket invierten su dinero en navíos balleneros del mismo modo que vosotros invertís el vuestro en bonos estatales garantizados, que aportan un buen interés.
Ahora bien, Bildad, lo mismo que Péleg y que de hecho muchos otros nativos de Nantucket, era un cuáquero, pues la isla había sido originalmente colonizada por esa secta; y hasta el día de hoy sus habitantes mantienen por lo general, en modo poco usual, las peculiaridades de los cuáqueros, aunque modificadas de anómala y variada manera por cuestiones completamente ajenas e impropias. Pues algunos de estos mismos cuáqueros son los más sanguinarios de todos los marineros y cazadores de ballenas. Son cuáqueros combatientes; cuáqueros rabiosos.