Moby Dick
Moby Dick Principal entre los que llevaban a cabo este acopio y acarreo era la hermana del capitán Bildad, una enjuta anciana del más determinado e infatigable espíritu, aunque también de muy buen corazón, que parecía resuelta, si es que ella lo podía evitar, a que nada se echara en falta en el Pequod una vez que se hubiera adentrado en la mar. En una ocasión llegaba a bordo con un bote de encurtidos para la despensa del mozo; en otra ocasión con un manojo de plumas para el escritorio del primer oficial, donde éste llevaba su diario de a bordo; en una tercera ocasión con un cojín de franela para los riñones de la reumática espalda de alguien. Nunca hubo mujer que mejor mereciera su nombre, que era Caridad… la tía Charity, como todo el mundo la llamaba. Y como una hermana de la caridad se afanaba de aquí para allá esta caritativa tía Charity, dispuesta a entregar su mano y su corazón a cualquier cosa que prometiera aportar seguridad, confort y consuelo a todos a bordo de un barco en el que su amado hermano Bildad tenía interés, y del que ella misma poseía uno o dos puñados de bien ahorrados dólares.