Moby Dick
Moby Dick Todo el mundo sabe la multitud de cosas (camas, cacerolas, cuchillos y tenedores, palas y tenazas, servilletas, cascanueces y demás) indispensables en los asuntos del abastecimiento del hogar. Asà ocurre con la pesca de la ballena, que necesita de un abastecimiento del hogar para tres años sobre el ancho océano, lejos de todo tendero, vendedor ambulante, doctor, panadero y banquero. Y aunque esto también resulta cierto de los navÃos mercantes, sin embargo, no lo es en modo alguno en la misma extensión que en los balleneros. Pues aparte de la gran longitud de la expedición ballenera, los numerosos artÃculos peculiares de la prosecución de la pesquerÃa, y la imposibilidad de remplazarlos en los remotos puertos normalmente frecuentados, debe recordarse que de todos los barcos, las naves balleneras son las más expuestas a accidentes de todo tipo, y especialmente a la destrucción y pérdida de precisamente los objetos de los que depende en mayor medida el éxito de la expedición. De ahà las lanchas de reserva, las perchas de reserva y las cuerdas y los arpones de reserva, todo de reserva, casi, salvo un capitán de reserva y un barco duplicado.
En la época de nuestra llegada a la isla, casi se habÃa completado la parte más gruesa de la estiba del Pequod; comprendÃa la carne, el pan, el agua, el combustible, y los aros de hierro y las duelas. Pero, como antes se ha apuntado, durante cierto tiempo hubo un continuo acopio y acarreo a bordo de diversos enseres sueltos, tanto grandes como pequeños.