Moby Dick
Moby Dick Como apunté antes, salvo en el puerto, este entoldado de hueso de ballena nunca se ensamblaba; y a bordo del Pequod, durante treinta años, era bien sabido que la orden de desmontar la tienda era la operación más próxima a la de izar el ancla.
—¡Al cabrestante! ¡Sangre y truenos!… ¡Empujad!… —fue la orden siguiente, y la tripulación se lanzó a por los espeques.
Ahora bien, al hacerse el barco a la vela, la posición ocupada normalmente por el piloto es la parte anterior del barco. Y aquà Bildad, que junto con Péleg, además de sus otros cargos, se ha hecho saber, era uno de los pilotos titulados del puerto… sospechándose de él que se habÃa hecho piloto con objeto de ahorrar la tasa de piloto de Nantucket a todos los barcos en los que tenÃa interés, pues nunca pilotaba ningún otro navÃo… a Bildad, digo, podÃa ahora vérsele sobre la proa atento a observar diligentemente el ancla que se acercaba, y cantando a intervalos lo que parecÃa una lúgubre estanza de salmodia, para animar a los tripulantes del molinete, que con voluntariosa buena intención bramaban una especie de cantinela sobre las chicas de Booble Alley. A pesar de que apenas tres dÃas antes Bildad les habÃa dicho que no se permitirÃan canciones profanas a bordo del Pequod, en particular al ponerse a la vela; y de que Charity, su hermana, habÃa colocado un pequeño y escogido ejemplar de Watts en la litera de cada marinero.