Moby Dick

Moby Dick

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Me llamó la atención la singular postura que mantenía. En cada lado del alcázar del Pequod, y muy cerca de los obenques de mesana, había una cavidad de broca, taladrada en la plancha una media pulgada más o menos. Su pierna de hueso sujeta en esa cavidad, un brazo elevado y agarrándose a un obenque, el capitán Ajab se erguía, mirando derecho más allá de la proa, que nunca cesaba de cabecear. En la fija e intrépida premeditación de esa mirada había una infinitud de la más firme fortaleza, una determinada, inquebrantable tenacidad. No dijo una palabra, ni tampoco sus oficiales le dijeron nada a él; aunque en todos sus minúsculos gestos y expresiones mostraron claramente la incómoda, si no hiriente, conciencia de estar bajo un atormentado ojo de patrón. Y no sólo eso, sino que el taciturno Ajab se presentaba ante ellos con una crucifixión en su rostro; con toda la innominada, regia y autoritaria dignidad de una intensa aflicción.








👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker