Moby Dick

Moby Dick

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No mucho después de su primera visita al aire libre, se retiró a la cabina. Pero tras esa mañana pudo ser visto por la tripulación cada día; bien de pie en su cavidad de pivote, bien sentado en un taburete de marfil que tenía, o bien paseando pesadamente la cubierta. Al tornarse el cielo menos sombrío; al empezar, de hecho, a resultar un poco agradable, se recluyó cada vez menos, como si cuando zarpó el barco de puerto la muerta desolación ventosa del mar hubiera sido lo único que le hubiera mantenido así recluido. Y poco a poco llegó a suceder que estaba casi continuamente al aire libre; aunque hasta el momento, para todo lo que decía o perceptiblemente hacía en la por fin soleada cubierta, parecía allí tan innecesario como otro mástil. Mas el Pequod sólo estaba ahora en travesía, no navegando regularmente; los oficiales eran competentes para prácticamente todos los preparativos de la pesca que necesitaban supervisión, así que había poco o nada, aparte de sí mismo, que ahora ocupara o interesara a Ajab, liberándose así, durante ese intervalo, de las nubes que, capa sobre capa, estaban apiladas sobre su frente, pues todas las nubes escogen siempre las cumbres más elevadas para apilarse sobre ellas.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker