Moby Dick
Moby Dick «Incapacidad de seguir nuestra investigación en las insondables aguas.» «Impenetrable velo que cubre nuestro conocimiento de los cetáceos.» «Un campo plagado de espinas.» «Todas estas incompletas indicaciones sólo sirven para torturarnos a nosotros los naturalistas.»
Asà hablaron de la ballena el gran Cuvier, y John Hunter, y Lesson, esos esclarecidos de la zoologÃa y la anatomÃa. No obstante, aunque de verdadero conocimiento haya poco, libros, sin embargo, hay muchos; y asÃ, en pequeña medida, ocurre con la cetologÃa, o ciencia de las ballenas. Muchos son los hombres, pequeños y grandes, antiguos y modernos, de tierra firme y de mar, que amplia o sucintamente han escrito sobre la ballena. Recorramos unos pocos: los autores de la Biblia; Aristóteles; Plinio; Aldrovandi; sir Thomas Browne; Gesner; Ray; Linneo; Rondeletius; Willoughby; Green; Artedi; Sibbald; Brisson; Marten; Lacépède; Bonneterre; Desmarest; el barón Cuvier; Frederick Cuvier; John Hunter; Owen; Scoresby; Beale; Bennett; J. Ross Browne; el autor de Miriam Coffin; Olmstead; y el reverendo T. Cheever. Pero con qué provecho conjunto final todos éstos han escrito, los extractos más arriba citados lo muestran.