Moby Dick
Moby Dick En primer lugar: la condición incierta, no establecida, de esta ciencia de la cetología está atestiguada en el propio inicio por el hecho de que, en algunas instancias, todavía es asunto de debate el que la ballena sea un pez. En su Sistema de la Naturaleza, 1776 d.C., Linneo afirma: «Por la presente separo las ballenas de los peces». Pero por conocimiento propio yo sé que hasta el año 1850, en contra del expreso edicto de Linneo, todavía se encontraba a los tiburones y los sábalos, las pinchaguas y los arenques, compartiendo la posesión de los mismos mares que el leviatán.
Los motivos por los que Linneo habría eliminado de buen grado las ballenas de las aguas los expresa de la siguiente manera: «Debido a su caliente corazón bilocular, sus pulmones, sus párpados móviles, sus oídos huecos, penem intrantem femina mammis lactantem, y, finalmente, ex lege naturae jure meritoque[41]. Yo trasladé todo esto a mis amigos Simeon Macey y Charley Coffin, de Nantucket, ambos compañeros de mesa en cierto viaje, y coincidieron en la opinión de que las razones expuestas eran totalmente insuficientes. Charley, profanamente, sugirió que eran una patraña.