Moby Dick
Moby Dick Libro II. (Octavo), CapÃtulo III. (Narval), es decir, ballena de nariz.— Otro ejemplo de una ballena curiosamente denominada, supongo que asà nombrada a causa de haberse confundido originalmente su peculiar cuerno con una nariz picuda. La criatura mide unos dieciséis pies de longitud, mientras que su cuerno es de una media de cinco pies, aunque algunos exceden los diez e incluso alcanzan los quince pies. Hablando estrictamente, este cuerno no es sino un colmillo alargado, que surge de la mandÃbula en una lÃnea ligeramente decreciente de la horizontal. Pero se encuentra sólo en el lado siniestro, lo que hace un mal efecto, proporcionándole a su portador aspecto análogo al de un torpe hombre zurdo. A qué preciso propósito responde este cuerno o lanza de marfil, difÃcil serÃa decirlo. No parece que sea usado como la hoja del pez espada y del pez aguja; aunque algunos marinos me dicen que lo emplea como rastrillo al escarbar en el fondo del mar para buscar comida. Charley Coffin decÃa que se usaba como perforador de hielo; siendo que el narval, al ascender a la superficie del mar polar y encontrarla cubierta de hielo, clava su cuerno hacia arriba y asà se abre paso. Pero no puedes probar que ninguna de estas suposiciones sea correcta. Mi propia opinión es que, fuere como fuese que este cuerno lateral sea en realidad usado por el narval —comoquiera que sea—, ciertamente le serÃa muy conveniente a modo de abrecartas al leer folletos. Al narval he oÃdo llamarle ballena de colmillo, ballena cornuda y ballena unicornio. Ciertamente es un curioso ejemplo del unicornismo que existe en casi todos los reinos de la naturaleza animada. De ciertos enclaustrados antiguos autores he recogido que el cuerno de este mismo unicornio del mar era considerado en los dÃas de la Antigüedad el gran antÃdoto contra el veneno y, como tal, los preparados suyos alcanzaban precios enormes. También se destilaba en sales volátiles para damas languidecientes, del mismo modo que las astas del ciervo macho se procesan en sales de cuerno de ciervo. Originalmente era considerado por sà mismo un objeto de gran curiosidad. Letra Gótica me dice que sir Martin Frosbisher, a su regreso de esa expedición en la que la reina Bes galantemente le saludó con su enjoyada mano desde una ventana del palacio de Greenwich, mientras su audaz barco navegaba Támesis abajo; «cuando sir Martin regresó de esa expedición», dice Letra Gótica, «hincado de rodillas presentó a su alteza un prodigioso largo cuerno de narval, que durante un prolongado periodo colgó después en el castillo de Windsor». Un autor irlandés asevera que el duque de Leicester, hincado de rodillas, le presentó de igual modo a Su Alteza otro cuerno perteneciente a una bestia terrestre de la naturaleza del unicornio.