Moby Dick
Moby Dick Y aunque el taciturno capitán del Pequod era de entre todos los hombres el menos dado a esa clase de la más superficial de las asunciones; y aunque la única pleitesÃa que jamás exigÃa era la incondicional e instantánea obediencia; aunque a nadie requerÃa que se quitara los zapatos de los pies antes de pisar sobre el alcázar; y aunque hubo momentos en los que, debido a peculiares circunstancias relacionadas con acontecimientos que en adelante se detallarán, se dirigió a ellos en términos inusuales, ya sea de condescendencia o in terrorem, o de otra manera; no obstante, ni siquiera el capitán Ajab era en modo alguno trasgresor de las primordiales formas y costumbres del mar.