Moby Dick
Moby Dick Magnífica cabezada esta noche, compadre; sabrosa noche, a propósito. Lo achaco al vino de nuestro viejo gran mogol; es tan entumecedor para unos como excitante para otros. Nosotros cantamos; ellos duermen… sí, allí tumbados, como barriles alineados. ¡A por ellos otra vez! Mirad, coged este sacabuche de cobre y llamadlos con él. Decidles que dejen de soñar con sus mozas. Decidles que es la resurrección: deben dar el beso de despedida, y venir al juicio. Ése es el camino… ése es; vuestra garganta no está arruinada de comer mantequilla de Ámsterdam.
Marinero francés
¡Oíd, muchachos! Marquémonos una o dos gigas antes de anclar en la bahía de las mantas. ¿Qué decís? Ahí viene la otra guardia. ¡Alerta las piernas! ¡Pip! ¡Pequeño Pip! ¡Hurra por tu pandereta!
Pip
(Adormilado y molesto.)
No sé dónde está.
Marinero francés
Daos en la tripa, entonces, y agitad las orejas. Bailad, compañeros, digo; gozo es la palabra, ¡hurra! Maldita sea, ¿no vais a bailar? ¡Formad, ya, fila india, y galopad al ritmo del taconeo! ¡Lanzaos! ¡Piernas! ¡Piernas!