Moby Dick
Moby Dick Estas temporales aprensiones, tan vagas aunque tan horribles, adquirÃan una prodigiosa intensidad por la contrastante serenidad del tiempo, en el cual, bajo toda su azul tenuidad, algunos pensaban que acechaba un diabólico encantamiento, pues seguÃamos viajando durante dÃas y dÃas a través de mares tan cansina y solitariamente apacibles, que todo el espacio, en aversión de nuestro vengativo errar, parecÃa vaciarse de vida ante nuestra proa en forma de urna.
Mas finalmente, cuando al girar hacia el este los vientos del cabo empezaron a aullar a nuestro alrededor, y nos alzamos y caÃmos con las fuertes marejadas que allà hay; cuando el Pequod colmillado de marfil bruscamente se inclinó ante el vendaval, y corneó en su locura las oscuras olas, hasta que los copos de espuma volaron sobre sus amuradas como rociadas de astillas de plata; entonces toda esta desolada vacuidad de la vida desapareció, aunque dejó paso a visiones más sombrÃas que antes.