Moby Dick
Moby Dick Si dos extraños que cruzan las Pine Barrens del estado de Nueva York, o la igualmente desolada planicie de Salisbury en Inglaterra; casualmente se encuentran entre sà en tales inhóspitos campos, estos dos, por su vida, en modo alguno pueden evitar un saludo mutuo; y detenerse un momento a intercambiar noticias; y quizá sentarse un rato y descansar en concordia. Cuánto más natural entonces, digo, que sobre las ilimitables Pine Barrens y planicies de Salisbury del mar, dos naves balleneras, al avistarse entre sà en los confines de la tierra… en la costa de la solitaria isla Fanning, o en la lejana King’s Mills; cuánto más natural, digo, que bajo tales circunstancias estos barcos no sólo intercambien saludos, sino que lleguen a un contacto más próximo, más amistoso y sociable. Y éste, especialmente, parecerÃa algo dado por supuesto en el caso de naves pertenecientes a un mismo puerto de mar, cuyos capitanes, oficiales y no pocos de sus hombres se conocen personalmente; y, consecuentemente, tienen todo clase de cariñosos asuntos domésticos de los que hablar.