Moby Dick
Moby Dick AsÃ, entonces, vemos que de todos los barcos que separadamente navegan los mares, los balleneros son los que tienen más razones para ser sociables… y por eso lo son. En tanto que algunos barcos mercantes, al cruzar la estela el uno del otro en mitad del Atlántico, a veces pasarán sin siquiera una sola palabra de saludo, recortándose entre sà en alta mar como un par de dandis en Broadway; y quizá dejándose llevar todo el tiempo por afectadas crÃticas sobre los equipamientos de uno y otro. Por lo que respecta a los buques de guerra, cuando dan en encontrarse en el mar, pasan en primer lugar por tal ristra de estúpidas reverencias y prosternaciones, tal profusión de inclinación de enseñas, que no parece que haya mucha auténtica y emotiva buena voluntad ni amor fraternal en todo ello. En lo tocante al encuentro de barcos negreros, bueno, llevan una prisa tan prodigiosa, que salen huyendo los unos de los otros lo más pronto posible. Y en cuanto a los piratas, cuando dan en cruzar entre sà los huesos cruzados, el primer saludo es… «¿Cuántas calaveras…?», lo mismo que los balleneros saludan: «¿Cuántos barriles?». Y una vez contestada esa pregunta, los piratas separan directamente sus rumbos, pues ambos interlocutores son bellacos infernales, y no gustan de ver en demasÃa la mutua bellaca semejanza.