Moby Dick
Moby Dick No fue mucho después de hablar con el Goney, que se produjo un encuentro con otro ballenero que regresaba a puerto, el Town-Ho. Estaba tripulado casi enteramente por polinesios. En el breve encuentro que siguió, nos proporcionó noticias fidedignas de Moby Dick. Para algunos, el interés general en la ballena blanca se vio enormemente incrementado por una circunstancia de la historia del Town-Ho, que oscuramente parecía asociar a la ballena con cierto prodigioso advenimiento inverso de uno de esos llamados Juicios de Dios, que a veces se dice alcanzan a algunos hombres. Esta posterior circunstancia, que con sus propios anexos particulares constituye lo que se podría llamar la parte secreta de la tragedia que va a ser narrada, nunca alcanzó los oídos del capitán Ajab o de sus oficiales. Pues esa parte secreta de la historia era desconocida para el propio capitán del Town-Ho. Era propiedad privada de tres marineros blancos coligados, uno de los cuales, parece ser, se la comunicó a Tashtego con católicos requerimientos de discreción; aunque la noche siguiente Tashtego divagó en su sueño, y reveló tanto de ella de ese modo, que cuando le despertaron no pudo apenas retener el resto. De cualquier manera, tan poderosa influencia ejerció este asunto sobre aquellos marineros del Pequod que llegaron a su pleno conocimiento, y con tal extraña delicadeza, por así decirlo, se comportaron en esta cuestión, que mantuvieron el secreto entre ellos, de manera que nunca transcendió a popa del palo mayor del Pequod. Entretejiendo en su propio lugar este hilo más oscuro con la historia tal como públicamente se narró en el barco, procedo a continuación a sentar registro duradero de la totalidad de este extraño suceso.