Moby Dick
Moby Dick Por gusto propio, preservaré el estilo en el que una vez lo narré en Lima ante un indolente cÃrculo de amigos mÃos hispanos, en la vÃspera del dÃa de Todos Los Santos, fumando en la muy áureamente alicatada galerÃa de la Posada Dorada. De aquellos finos caballeros, los jóvenes hidalgos Pedro y Sebastián eran los más allegados a mÃ; y de ahà las preguntas interpoladas que ocasionalmente plantean, que son debidamente contestadas en su momento.