Moby Dick
Moby Dick No dentro de mucho os pintaré, todo lo bien que alguien sin lienzo pueda, algo semejante a la verdadera forma de la ballena tal como en realidad aparece al ojo del ballenero cuando está amarrada al costado del barco en su propio y cabal cuerpo, de tal manera que allà es posible subirse fácilmente a ella. Puede merecer la pena, por tanto, advertir previamente sobre esos curiosos retratos imaginarios de la ballena, que incluso hasta el dÃa de hoy tramposamente ponen a prueba la credulidad del hombre de tierra firme. Es tiempo de enmendar al mundo en esta materia, probando que tales imágenes de la ballena son completamente erróneas.