Moby Dick
Moby Dick Mientras con un grave sonido de succión volvÃa lentamente a desaparecer, Starbuck, todavÃa observando las agitadas aguas en las que se habÃa sumergido, exclamó con voz alterada:
—¡Casi preferirÃa haber visto a Moby Dick y haberle combatido, que haberos visto a vos, blanco fantasma!
—¿Qué fue eso, señor? –dijo Flask.
—El gran calamar vivo, que pocos barcos balleneros, dicen, llegaron a observar y regresaron a sus puertos para contarlo.
Mas Ajab no dijo nada; haciendo girar su lancha, regresó a la nave; el resto siguiéndole igual de silenciosos.