Moby Dick
Moby Dick Previamente a que el olvido me embargara totalmente, me había apercibido de que los marineros en los topes del mayor y de mesana ya estaban adormilados. Así que al final los tres colgábamos inánimes de las perchas, y por cada balanceo que dábamos allí, había abajo una cabezada del amodorrado timonel. Las olas también cabeceaban sus indolentes crestas; y a lo ancho del amplio trance del mar, el Este cabeceaba hacia el Oeste, y el sol por encima de todo.