Moby Dick
Moby Dick —Está muerta, señor Stubb —dijo Tashtego.
—SÃ; ¡ambas pipas se apagaron!
Y retirando la suya de su boca, Stubb esparció las extintas cenizas por el agua; y durante un momento se quedó mirando el enorme cadáver que habÃa originado.