Moby Dick

Moby Dick

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bien, entonces, cocinero, como ves, este filete de ballena tuyo era tan malo que lo he hecho desaparecer lo más pronto posible; ¿lo ves, no? Bien, en el futuro, cuando cocines otro filete de ballena para mi mesa privada, aquí en el cabrestante, te diré lo que hacer para no estropearlo pasándolo. Coges el filete con una mano, y con la otra le enseñas una brasa; hecho lo cual, lo pones en un plato, ¿me oyes? Y ahora, mañana, cocinero, cuando estemos troceando el pez, cerciórate de estar atento para coger las puntas de sus aletas: las pones en escabeche. Por lo que respecta a los extremos de las palmas, los pones en salmuera, cocinero. Ahí estás, ahora puedes irte.

Pero apenas se había distanciado Fleece tres pasos cuando volvió a ser llamado.

—Cocinero, dame costillas para cenar mañana en la guardia de media. ¿Has oído? A navegar lejos, entonces… ¡Eh, ahí!, ¡alto! Haz una reverencia antes de irte. ¡Detente, capear de nuevo! Albóndigas de ballena para desayuno… no lo olvides.

—Gutahría, por Dios, ballehna le comihera en vez él comé ballehna. Bendihto soy si él no más de tibuhrón que mismo massa tibuhrón —murmuró el viejo, alejándose, renqueando; con la cual sabia exclamación, se fue a su coy.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker